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19 min
venganza psicodélica
Terror |
28.03.19
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Sinopsis

Carlos, un ciudadano común y corriente, pero desauciado y sin nada que perder, decide vengarse de las personas de las que recibió injusticias, para realizar esto usa drogas psicodélicas mientras los tortura y humilla hasta llegar a la sobredosis o de drogas o de dolor, o de ambas.

     Mirando hacia el techo y reflexionando sobre todo y nada a la vez se encontraba Carlos: un tipo muy introspectivo, tímido e inteligente, y que si no fuera por su buen grado de elocuencia y capacidad para defenderse ante el peligro, la gente pensaría que era todo un autista. La realidad es que él era un tipo muy solitario, vivía con la idea de que había algo en la vida que no estaba en orden, él era un perfeccionista y el mundo que lo rodeaba era tan perfecto como un eructo inesperado frente a la mujer que se convertiría en la esposa de alguien si no fuera por ese "eructo inesperado"...o quizás ese alguien hubiera encontrado más adelante otra forma más perfecta de arruinarlo todo .En fin, el punto es que el mundo de Carlos era un asco, y cuando alguien que tiene buenos sentimientos interactúa en un mundo de asco, se da cuenta de que la mejor compañía es uno mismo, y así se aíslan en soledad las almas que algún día prometieron cambiar el mundo pero que el mundo los termina cambiando a ellos y a sus promesas.

     Carlos se encontraba en su trabajo, en una oficina de una empresa de tarjetas de crédito, hasta que ocurrió un incidente, la empresa para la cual trabajaba recibió unas quejas de un cliente, él reclamaba que frecuentemente en sus tarjetas se exhibían deudas inmensamente mayores a las que él tenía estimadas, presentando además todas las boletas y papeles correspondientes. Como consecuencia de estas acusaciones, se realizó una reunión entre los jefes y funcionarios que asumían mayor responsabilidad en la empresa, entre ellos se encontraban Eduardo, Francisco, Carlos, Sophia, Alicia y Olivia. (Cabe destacar que Francisco y Sophía mantenían un amorío sin anunciar a la empresa, pero del que la mayoría de los funcionarios estaba al tanto, a excepción de los jefes). Cuando se encontraban todos en la sala de reuniones, el jefe mayor y dueño de la empresa anunció: -ya sabemos lo que está pasando aquí, hay alguien manipulando el sistema y generando beneficios a partir de robos a nuestros clientes y por lo tanto a nuestra empresa, díganme quién es esa persona o se van todos de la empresa. Alicia, quien tenía un puesto importante, no dudó en delatar el amorío que presentaban Francisco y Sophía, aprovechando de manifestar su desconfianza hacia ellos por no cumplir las normas. Sophía y Francisco confesaron su amorío, pero se defendieron argumentando que ellos no tenían las herramientas ni la inteligencia necesarias para haber cometido ese tipo de trucos. Estaban en lo cierto, se sabía de antemano que Sophía, Francisco y Olivia no se entrometían en asuntos del sistema computacional, por lo tanto solo quedaban Carlos, Eduardo y Alicia como potenciales autores del crimen, sin embargo, había algo extraño en todo esto, Carlos tenía algo así como la intuición de que la realidad era demasiado irreal, había algo súmamente extraño, como si el curso natural de las cosas estuviera siendo ofuscado y él no tenía el poder de entrever lo que pasaba, pero sabía que algo estaba mal, los rasgos faciales de los demás, el lenguaje no verbal, el tono de las voces, el transcurso artificial de los hechos, sabía lo que venía, lo intuía de alguna manera, una manera que le parecía misteriosa y mística a la vez.

     -Revisemos los computadores y las cámaras de seguridad. Propuso Eduardo, el único amigo de Carlos, quién se alivió al estar conciente de su inocencia. Todos estuvieron de acuerdo. Inmediatamente realizaron la revisión de las cámaras de seguridad, en las cuáles no quedó muy claro todo, pero se notaban actitudes extrañas de parte de Carlos y de Olivia, quienes manifestaban nerviosismo al momento en el que veían entrar al cliente en las dependencias de la empresa. - bueno, no nos queda más remedio que revisar las computadoras. Dijo Carlos, confiado en que no encontrarían nada...

     Ahí estaban todos frente al descubrimiento, nadie podía creer lo que estaban viendo, frente a ellos las claves de las tarjetas de todos los clientes, se encontraban en carpetas escondidas en el computador de Carlos, quién quedó mudo de la impresión, todo esto era según su juicio una trampa, todos estaban coludidos, o al menos fue una sola persona quién le había tendido la trampa. Como narrador omnisciente podría decir que fue ese el instante en el que se sembró la semilla del odio en su corazón, pero estaría mintiendo, fue mucho antes.

     1985, Carlos escribía lo que dictaba el profesor en clase de psicología, veían los 3 principales niveles de la mente humana: nivel conciente, subconciente e inconciente. En su clase estaba Eduardo, quién años después lo recomendaría en la empresa de tarjetas de crédito... -te crees muy inteligente eh? yo no anoto, deberías poder memorizarlo todo, eres un imbécil de mierda. Le dijo Eduardo a su mejor amigo Carlos, quién lo golpeó con todas sus fuerzas apenas terminó la última palabra, a lo que Eduardo le responde también a golpes generando una pelea en plena clase. Carlos nunca dejó que nadie lo insultara, su temperamento era fuerte. El resultado: echaron a Carlos del colegio por "comenzar una pelea en clases", Eduardo terminó la secundaria en ese colegio sin problemas.

     Años después, luego de haber estado en la cárcel por el incidente con las tarjetas de crédito, Carlos se encontraba desauciado, sin saber que hacer con su nueva libertad, se propuso a ver una interesante película: "el cien pies humano". Llegando al final de la película comienzan a cerrársele las pestañas, no lo puede controlar, de pronto queda todo en un plano negro y comienza un sueño... se ve todo difuso, está semiconciente, y lo sabe, logra ver los rasgos faciales de los compañeros de su antiguo trabajo, logra enfocarse y nota un detalle: recordó que ese día fueron 3 personas distintas las que pusieron un pendrive en su computador... se esfuerza por controlar su sueño y logra esbozar una sonrisa, por primera vez en su vida es capaz de controlar algo en su sueño... Al notar que los sueños pueden ser controlados lo intenta incansablemente una y otra vez durante varios días, sin lograr resultados... hastiado de su vida y de intentos vanos por descubrir más detalles se dispone a ver otra película: "el cien pies humano 2" y nuevamente llegando al final de la película sus párpados comienzan a cerrarse progresivamente producto de lo agotador de su día...Hay un paisaje nublado, logra reconocer la oficina en la que trabajaba, ahora se fija en los detalles, camina por todos lados, habla con todos, hace una recreación completa basándose en los rasgos faciales, el comportamiento de todos, y nota algo extraño en la cinta de video que vieron todos ese día: nota que justo antes de que entrara el cliente, este estaba conversando con un desconocido que llevaba un sombrero negro y una chaqueta café, ropa idéntica a la que llevaba su jefe, y llega a la misma conclusión a la que su subconciente ya había llegado desde el momento de ocurridos los hechos: era una trampa en la que estaban todos implicados, incluso el cliente y el jefe.

     Carlos continuó recurrentemente revisando más detalles, perfeccionando el arte de los sueños lúcidos, revisando sus sueños logró recordar uno en el cuál recreaba el día en el que habían visitado en auto el lugar en el que le había dicho su jefe de ese entonces en dónde planeaba vivir, por el tono de voz, rasgos faciales y otros detalles que le entregó su subconciente determinó que era al menos 90% probable que estuviera viviendo en ese lugar hoy en día.

     Determinado, con un cuchillo y tremendas dosis de lsd que planeaba inyectar a su víctima, se acercó al lugar al que intuía era el hogar de su antiguo jefe, Carlos sólo tenía la intención de venganza en su corazón... Se acomodó en una banca cerca de la casa, esperó largo rato hasta que vió estacionarse al auto con la matrícula con la que tantas veces había soñado. Vigiló sin ser visto durante horas, vió salir y entrar un par de veces a la señora y a los hijos del desgraciado al que le esperaban castigos inhumanos, hasta que pasaron más de 2 horas de que no regresaron a la casa, en este momento debía estar el desgraciado sólo en la casa, sin nadie que pudiera frenar su perturbadora venganza, este era el momento oportuno...se cercioró de que no hubieran cámaras ni vecinos que estuvieran rondando a esas horas de la noche y se propuso a revisar las ventanas, podría quizás encontrar alguna semi-abierta...

   Ya se encontraba Carlos, acechando a su futura víctima, proseguía con su tercer intento de abrir una ventana que se encontraba en el patio, en la parte trasera, ya que había fracasado rotúndamente en las 2 anteriores, pero su perseverancia seguía intacta, tal como la de alguien llevándose a patadas una piedra durante todo su trayecto a casa, pero con la incertidumbre de no saber qué hacer con esa piedra luego de acarrearla durante tantos pasos recorridos: por un lado es sólo una piedra, hay que deshacerse de ella, pero por otro lado, fue tanto el tiempo acompañado sin que su compañía le hiciera daño, que entra la duda de si es mejor tener de amiga a una piedra que a un ser humano... estaba en eso cuándo repentinamente escucha el ruido de unos pasos bajando la escalera, ese debía de ser Juan, su antiguo jefe, quién probablemente había escuchado los ruidos y se dispondría a revisar las ventanas, por lo cuál Carlos se adelantó, escondiéndose justo al lado de la ventana pretendiendo sorprender a su rival. Los hechos acontecieron tal cuál como los había planeado Carlos, aprovechándose de su ventaja, lo encontró desprevenido y lo golpeó con tal fuerza que logró empujarlo lo suficicente para entrar, seguir golpeándolo, y dejarlo inconciente.

     Dentro de la casa, con las ventanas cerradas y Juan amarrado, Carlos preparó una inyección de lsd, sólo para experimentar la reacción de Juan, y para generar algo así como justicia: ellos habían creado una realidad falsa para Carlos, ahora a él le tocaría hacérselo a ellos, para esto usaría lsd. Básicamente les cambiaría sus percepciones de la realidad y jugaría con eso durante un rato. Esperó a que Juan se recobrara de los golpes, para luego decirle unas palabras:-¿te gusta asumir todo lo que ves como real? después de esto te gustará asumir que todo es irreal. Y continuó inyectándole lsd a Juan, quién intentaba gritar pero no podía ya que tenía la boca tapada de forma que le era imposible emitir sonido. Inmediátamente después, Juan comenzó con alucinaciones, lo que Carlos aprovechó para quitarle las vendas que no le permitían hablar y preguntarle:-¿qué ves?. A lo que Juan responde:- mis brazos, son extensiones interminables de mi cuerpo, siento que se estiran hasta el infinito intentando alcanzar a mis manos que están aún más lejanas que el infinito... Carlos se pone pensativo un segundo, pone una cara de eureka y camina hacia el patio, regresando luego con un hacha en la mano para ponerse a darle golpes en el brazo de Juan, quien seguía alucinando, pero conciente del dolor.- ¿ahora sí?  tus manos ahora sí que se escaparán de tus brazos jajaja. mientras seguía dando hachazos a las extensiones del cuerpo de Juan.

     El cuerpo tirado y desangrado de Juan le hizo sentir un poco de lástima a Carlos, pero ni modo, la sangre ni el brazo ni el alma podían volver a Juan nuevamente, ahora solo le quedaba prepararse para salir del lugar llevándose lo que quedaba de Juan en el maletero de su propio vehículo y arrancar antes de que llegara su familia y viera algún brazo en algún lugar de la casa...

     fumando un cigarrillo, escuchando a canserbero y con un muerto en el maletero, hay pocos que podrían concentrarse en qué llegarían a cocinar, pero Carlos era en verdad un tipo excéntrico, y pensaba en que un estofado de carne no estaría nada mal, pero el simple recuerdo de la carne le hizo pensar en qué debería hacer con el vehículo robado y con la carne en proceso de purefacción que llevaba en el maletero. Luego de aparcar en un lugar que no llamara mucho la atención, decidió relajarse un rato, prender otro cigarro y reflexionar sobre cuál sería su siguiente acción. Así como cuando un escritor no tiene ideas y se sienta a esperar a que estas pasen solas, Carlos se encontraba fumando inspiración y concentrándose en perder el tiempo, al igual que un artista que espera por ese fugáz momento de inspiración que escribiría las letras de su destino. Luego de esperar horas, se conveció de que a su creatividad le faltaba algo de tinta, por lo que se propuso consumir unos hongos alucinógenos que llevaba escondidos en el bolsillo de cosas que aún no usaba: el cuchillo, los hongos y una cuchara. 

     1984, Carlos no era un tipo muy popular ni entre sus compañeros ni entre sus profesores, por lo cuál, le costaba conseguir amigos, aún así tenía un grupo de amigos con los cuáles compartían en los recreos, entre ellos se encontraba Eduardo, con quién más compartía, por lo tanto a quién le entregaba mayor confianza. Un día Carlos le contó a Eduardo sobre un sueño que había tenido, le contó que en sus sueños había besado a Cynthia, la chica más popular del curso, pero el error de haber contado eso tuvo sus consecuencias inmediatas: todo el colegio estaba enterado de los sueños de Carlos, nadie en su jodida vida le había hecho las advertencias: "en la confianza está el peligro" o "no confíes ni en tu sombra". Después de eso no logró dormir por varios días para evitar soñar, pero un día sus párpados lo vencieron.

     Carlos despertó desconcertado frente a la casa de Eduardo, aún continuaban los efecos de los hongos alucinógenos que había consumido hace más de 2 horas, no sabía en qué momento había conducido hasta allí, sólo tenía un vago recuerdo de su sueño en el cuál asesinaba a Eduardo y a toda su familia, ya estaba hecho, en su sueño había visto todos los detalles, explorado millones de posibilidades y en todas lograba su misión exitosamente. Dejó el auto estacionado y se encaminó hacia la puerta, estaba drogado, tenía un cuchillo, drogas y una cuchara, y para más remate su único plan se le había ocurrido mientras dormía. Ya eran las 5 de la mañana, seguramente Eduardo, su esposa Cynthia y su hijo de 5 años debían estar dormidos, entonces tocó el timbre varias veces hasta que escuchó la voz de Eduardo:-¿quién toca el imbre?. Carlos responde:- Soy yo, Carlos, tu viejo amigo, pasaba cerca y me ocurrió un problema ¿me ayudas?.

     Eduardo abrió la puerta y miró con desconfianza a Carlos, quién continuó: - pasaba cerca en vehículo cuándo pinché una rueda, ¿me ayudarías a revisarla?. A Eduardo no le quedó otra alternativa que acompañar a Carlos, quién se notaba muy desastrado. Cuándo llegaron al lugar, Eduardo notó un olor un tanto extraño, como si un animal se estuviera comenzando a podrir...-Qué extraño olor, pero bueno, dime cuál rueda pinchaste. Carlos apuntó hacia la rueda trasera, entonces Eduardo se agachó para ver cuál era el problema, en eso Carlos aprovechó para pegarle una patada en pleno rostro que dejó aturdido a Eduardo, con la segunda patada quedó inconsciente.

     Carlos arrastró rápidamente a Eduardo hasta la casa, le quitó las llaves del bolsillo y entró tranquilamente con Eduardo como bulto por la puerta principal. Luego de tener a la familia completa amarrada y mirándose entre ellos, comenzó a preparar las inyecciones de lsd para toda la familia. -¿cómo has estado Cynthia? ¿qué estabas soñando esta noche?¿soñabas conmigo?. Le dijo, mientras le inyectaba la sustancia a su hijo Marcos, quién no entendía absolutamente nada de lo que ocurría. Carlos continuó hasa tener a los 3 drogados, amarrados y con la boca tapada, entonces les mostró a los 3 la cuchilla y dijo:- el niño no tiene nada que ver en esto, por lo tanto lo mataré primero. Dijo esto y le pasó la cuchilla por la yugular, mientras los padres veían con horror cómo salían los chorros de sangre por el cuello de su hijo, quién ya tenía la mirada perdida, además de su vida... -ahora vienes tú "mujer de mis sueños". Le dijo a Cynthia, mientras ella no podía ni concentrarse de tantas alucinaciones que estaba teniendo. - ¿que te estará haciendo ver el lsd? quiero ver con tus ojos, son hermosos ¿qué pasa si me los quedo?. Y tomó la cuchara, se puso a tocar con la cuchara suavemente el rostro de Cynthia, por su mejilla rodó una lágrima, Carlos siguió hacia arriba con la cuchara , siguiendo la lágrima hasta llegar al ojo, el cuál retiró con un movimiento rápido. Estaban todos gritando frenéticos, Carlos le había retirado las vendas de la boca a ambos y entre todo lo que se gritaba había muy poco de sentido: los 3 se encontraban drogados, a cynthia le faltaba un ojo y había un niño muerto. Luego Carlos le dijo a Cynthia:- tú me destrozaste el corazón, ahora yo hago lo mismo. Y le enterró el cuchillo plenamente en dónde se encontraba su corazón. Eduardo no paraba de gritar, segurmanente más de algún vecino había escuchado, entonces Carlos lo golpeó para que se callara, y le le dijo:-  Con esa boca me has ocasionado bastantes problemas, desde hablar cosas que no debes y además besar a Cynthia, hasta gritar cuándo estoy torturando a tu familia, debería hacer desaparecer esa boca... Y comenzó a darle punzadas en el rostro a Eduardo, mientras él intentaba evadirlas, pero resultaba peor, ya que terminaba rebanándole otras partes del rostro. Para Eduardo resultaba todo tan confuso por el lsd, que aún no tenía en verdad tan claro si la muerte de su familia era realidad o sólo un mal sueño, una verdadera pesadilla, el único indicio que le quedaba era el dolor físico intenso. Entonces Carlos se frenó, luego de haber cumplido su meta de haberle sacado la boca y la lengua a Eduardo, siguió inyectándole lsd hasta que Eduardo no pudo más, entre la pérdida de sangre y la sobredosis, en poco tiempo terminó por desvanecerse, quizás a despertar en otra vida o quizás nunca más despertar.

     Carlos, a quién ya no le importaba nada, se sentó tranquilamente rodeado de 3 personas muertas, y consumió lo último que le quedaba de los hongos, pronto llegaría la policía, era evidente que los gritos no habían pasado desapercibidos y la policiía podía llegar en cualquier momento. Carlos sólo se quedó dormido por un rato, mientras llegaba la policiía. Cuándo llegaron se quedaron todos sorprendidos de la brutalidad del crimen, y se sorprendieron de ver a un tipo durmiendo entre las víctimas, lo detuvieron inmediatamente.

     En la investigación posterior, cuando se intentaba determinar qué había originado el crimen, hicieron lo que había pedido Carlos, se investigaron las cámaras de seguridad y encontraron una grabación en la que se notaba explícitamente que era efectivamente Carlos quién había puesto en su propia computadora las claves. Luego, siguiendo las instrucciones de Carlos, hicieron una investigación en el colegio del cuál había egresado, y todos, hasta el mismo Carlos se sorprendieron de que en realidad él nunca había estado en el colegio que mencionaba, él nunca fue compañero de Eduardo ni de Cynthia Lo único que le quedó fue suponer que tenía algún tipo de enfermedad psicológica, o quizás el abuso de las drogas estaba empezando a surtir efecto, el caso es que su realidad no le calzaba con lo que según él había vivído.

     Tras las rejas, continuaba soñando mientras dormía, continuaba con sus prácticas de sueño lúcido, pero ahora con menos confianza, y en uno de sus sueños logró conversar con su conciencia, quié le dijo llanamente: -Te mentí. Recurrentemente tuvo ese sueño, lo que terminó por enloquecerlo, un día consiguió una especie de cuchilla hechíza y se suicidó. Y se encontró luego una carta de suicidio que decía: "en mi epitafio pongan que no hay que confiar ni en los sueños".

     

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