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3 min
Vía Láctea
Reflexiones |
30.06.15
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Sinopsis

~~Tengo la suerte de haber visto la Vía Láctea hace muchos años. No, no desde el espacio, sino desde nuestro planeta. Hoy es difícil encontrar un lugar adecuado para contemplar la franja deslumbrada de la galaxia. Aparte de la senda de las estrellas, hay un montón de puntos brillantes cubriendo todo el firmamento. Allí está la Osa mayor con su forma de carro. Si alargamos la línea imaginaria que forman las dos estrellas posteriores, alcanzamos hasta la estrella polar que parece inmóvil entre los puntos lúcidos giratorios. Cuando el otoño ya se está aproximando, aparece la pila de las Pléyadas en el oriente. Pero el carro y la estrella polar son invisibles para los ojos del hemisferio sur y los que están en el norte, no pueden admirar la Cruz del Sur.
Entonces imaginemos un despegue con el que abandonamos la Tierra y la vemos desde lejos, ya no construye ningún obstáculo para la vista. La panorama es total, todas las constelaciones se ven al mismo tiempo. Partiendo para cualquiera dirección, tarde o temprano nos encontramos con otras galaxias, otras estrellas, otros planetas. Estos últimos quizás tengan agua, aire. Algunos puedan tener todo lo que se necesita para la vida. Así de las infinitas cantidades de planetas pueden ser unos cuantos que oculten criaturas animadas de todos tipos. No sólo plantas o animales simples sino humanoides también, quienes tengan semejanza con nosotros. Además... Puede ser que haya un (dos, tres) mundo exactamente el mismo como el nuestro, si tú alzas la mano derecha en la Tierra, el otro tú alza suya también en la distancia igualmente. O si el otro da una patada a una rama, tú haces lo mismo enseguida. Sois los mismos en aspecto, tenéis las mismas memorias, si cambiarais el puesto, nadie se daría cuenta. O en un cierto momento los acontecimientos se apartan por una razón desconicida cuando uno ya es niño aquí y allí, viviendo la vida de otra manera a partir de entonces. Si el destino te despoja del vivir deseado aquí, puedes poseer una existencia maravillosa allí que es la tuya independientemente de donde estás. Sería un medicamento descubrir la posibilidad de transmitir los sentimientos a través del cosmos, sin duda. Hasta entonces, sigo estudiando el cielo.
 

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