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4 min
Viejo, amigo.
Reflexiones |
29.11.14
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Sinopsis

-Es extremadamente raro, ¿no te parece?- dijo el anciano de larga barba mientras se acomodaba en una mecedora.
-¿Qué cosa? ¿De qué hablas viejo loco?- respondió su compañero mientras encendía su pipa.
-De lo ineptos que somos y de lo mal que entendemos el proceso de la vida- el viejo alejo la pipa de su boca y arqueo una ceja.
-¿Y eso?- pregunto con falsa curiosidad.
-Uno cree que con la vejez llega la sabiduría- aclaro el primer anciano con ahínco. 
-¿Acaso no es así?- contesto su colega mientras volvía a depositar su pipa una vez más en su lugar y comenzaba a fumarla.
-No, mi querido y viejo amigo-
-Explícate- el viejo sonrió de oreja a oreja mientras se acomodaba con una lentitud agobiante sobre esa vieja mecedora.
-Verás, cuando uno nace es pureza, es lo que algunos llamarían una criatura en formación- afirmo él.
-Claramente, pero es por eso que adquiere conocimientos a medida que se va desarrollando, esa es su finalidad- aclaro el segundo hombre tratando de ganar la razón.
-En eso te equivocas, en cambio, van desprendiéndose de estos saberes indispensables, se dejan llevar por lo lógico, lo tangible y pierden la esencia de lo que es el mundo- espeto su compañero.
-No estoy muy seguro de ello, es más, puedo asegurarte que mis criterios sobre esta masa de tierra a la que llamamos hogar fueron mutando y perfeccionándose a medida que mi vida transcurría- agrego él.
-A veces me sorprende tu ignorancia- el anciano volvió a retirar la pipa de su boca.
-¿Disculpa?- exclamo malhumorado, más el primer anciano no le dio importancia y continuo.
-Te lo explicare con un ejemplo, cuando yo era niño pensaba que había descubierto el “porqué” de la muerte- 
-¿Ah sí? ¿Y cómo sería eso?- pregunto el segundo anciano esta vez con real interés.
-Yo creía que uno moría cuando descubría el significado de la vida, cuando entendía el motivo de su existir y dado a que ya conocían eso presidian de su vida corpórea, todavía me rio de esa conclusión, llegue a la dicotomía de saber cómo conseguir mi muerte y al mismo tiempo había adquirido un miedo atroz a indagar sobre ello por la misma finalidad- el viejo tocio con fuerza.
-Debiste ser un dolor de espaldas para tus padres- bromeo su amigo mientras fumaba apaciblemente. 
-Puedes apostarlo- respondió él con tono pícaro. 
-Pero entonces ¿en nuestro caso? Personas que han llegado a la ancianidad ¿es que acaso no lo hemos descubierto? El reloj sigue corriendo y pronto moriremos- su colega asintió. 
-Eso mi queridísimo amigo es una gran verdad, moriremos y puede que jamás lo averigüemos pero para el niño que una vez fui eso también era una posibilidad, según su criterio la vida en realidad era un recorrido que solo podía finalizar con la muerte- el segundo anciano le dedico una sonrisa cómplice.
-¿Me dices entonces que según tu criterio la muerte era el premio por descubrirlo? Si es así porque no querías averiguarlo- espetó él. 
-Miedo claramente, temía ser el único capaz de entenderlo e irme y dejar a una madre que me necesitaba- respondió muy poco convencido el primer viejo. 
-Es una muy buena observación si lo analizas- el anciano de la mecedora suspiro exageradamente. 
-Exactamente, es por eso que te digo que el mundo nos volvió tontos, si no estás convencido de ello solo observa el panorama- añadió mientras detenía su mecedora.
-¿Y cuál sería ese?- pregunto su amigo.
-Un viejo loco hablando solo-

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