cerrar

Esta web utiliza cookies

En nuestras webs utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar tu accesibilidad, personalizar y analizar tu navegación, y mostrarte publicidad, incluidos anuncios basados en tus intereses. Si continuas navegando, entenderemos que aceptas su uso. Si deseas más información, puedes acceder a la Política de Cookies y a las Condiciones de Uso y Política de Privacidad.

7 min
Vino a verme - Zurrapa (4)
Suspense |
04.12.14
  • 0
  • 0
  • 450
Sinopsis

Cuarta parte de Pedro Zurrapa

Vino a verme

Hace unos días vino a verme Pedro Zurrapa, el falso ermitaño, el que se declaraba mentiroso compulsivo, el broncas, el farruco, el bravucón. Tengo que admitir que en cierta manera me alegró verlo, aunque no hice una demostración de afecto demasiado efusiva, no es el tipo de persona que me gusta tener como amigo, pero el hecho que viniera a verme me hizo suponer que quizás hubiera operado un cambio en él, no me mostré muy amigable, sino todo lo contrario, algo airado. 

- Qué te trae a esta parte del mundo, - le pregunté 

- Me gusta dejarme caer de vez en cuando por aquí. 

- Tenía entendido que el mundo de los valores no era de tu agrado. 

- Ni el tuyo el de los reproches. 

- No es un reproche, es la realidad que evidencia tu comportamiento, del que he tenido ocasión de conocer, pero del que no tengo nada que aprender. 

- Ya veo que juzgas por la fachada y no por el interior. 

- ¿Fachada?, ¿llamas a esa manera de vivir "fachada"?, ¿insinúas que tienes un mundo interior que no dejas ver?, ¿... y de qué serviría si fuera así?. No, amigo Zurrapa, estás en un tremendo error, uno es como se comporta y no como dice ser, esos mundos interiores ocultos a ojos de los demás son filosofadas para entretener al personal en la barra de un bar cuando se tienen unas cuantas copas de más, pero no son para que las cuentes a personas serias que viven aferradas a la realidad. 

- Sé que me dejo llevar por las bajas pasiones, que carezco de voluntad, que me excedo en lo que esta mal, pero por más que lo intento no lo puedo evitar, intento cambiar, pero... cuando llega el momento, me vence. 

- Eso sí lo entiendo, que busques la compasión, el victimismo, él intentar hacer creer que no es culpa tuya, pero no te preocupes, yo no soy nadie para juzgarte, yo veo las cosas desde mi propio punto vista, desde mi forma de entender la vida y simplemente no me gusta la tuya, nada más. Pero de víctima inocente no te vayas a pintar, porque yo no me lo creo 

- No creas que nuestras vidas son tan diferentes... 

- Pues yo estaba convencido que sí 

- ¿Te crees quizás tú mejor que yo?, - me dijo al fin cabreado 

- ¿Te sientes tú bien contigo mismo?, - respondí no menos enfadado 

- ¿Te sientes tú?, - respondió más tranquilo, queriéndolo saber 

Le dije que no, pero que al menos intentaba hacer aquellas cosas que creía justas, aunque no siempre lo fueran. La vida no es como uno desea, ni viene como a uno le gustaría, estamos sujetos a los caprichos del azar y a los designios de un destino que no podemos negar. Es como ese tren que llega a la estación a su hora exacta, pero si lo has de perder, algo te pasa que no lo llegas a coger y te quedas preguntándote porqué. Pero si es tu tren..., aunque llegues con retraso, también lo llegará él, y allí estás, en el andén, feliz y sonriente diciéndote ¡qué suerte!. 

Le dije que si venía a contarme uno de sus trolas, que no se molestara, porque no lo iba a escuchar, que estaba harto de mentiras y falsedades y no aguantaba ni una más, pero dijo que venía a decir la verdad, a sincerarse, que él también estaba harto de esa vida insolvente, que se había propuesto cambiar. 

Yo tampoco lo conocía tanto, a penas unos días de salida con su grupo de degenerados, como para que me tomara por su confesor o prestarme a encauzar su vida, ni me gusta ese tipo de complicaciones, ni estoy dispuesto a implicarme. Creo que siempre, hagas lo que hagas, o digas lo que digas, te equívocas, y de alguna manera te sientes o te consideran responsable de lo que pase. Consabido es que los aciertos son del aconsejado y los errores del aconsejador. 

En las pocas veces que compartí los desmadres de su grupo, según me dijo, me consideró una persona sensata y cabal, además se quedó con mi interés en prestarle atención el día que me lo encontré en aquella cabaña y me hizo creer que era un ermitaño, me lo creí, sí, ingenuamente, a pesar de lo descabellado que pensándolo fríamente es, un ermitaño en estos tiempos, no estuvo muy desencaminado cuando me tachó de pardillo, no es para menos. 

- Verás, - me dijo, - ya sabes que soy un poco mentirosillo, te habrás dado cuenta, pero si algo bueno tenemos los mentirosos es que podemos alternar la mentira y la verdad a nuestro antojo, gozamos de una tremenda libertad, cambiamos lo que decimos según nuestra conveniencia, y nunca nos comprometemos en serio, todo queda en el aire, ya sabes... donde dije digo, digo Diego. 

- Bueno, qué te trae por aquí... 

- Que ya estoy cansado de tanta mentira y quiero decir siempre la verdad 

- Y qué puedo hacer yo por ayudarte 

- Tú eres una persona seria, me parece que se puede confiar, quería probar si soy capaz de decir la verdad 

- Y cómo sabré yo si dices la verdad o cuentas otra trola, es tan fácil decir una cosa u otra. Además ya me creí el cuento que me contaste del ermitaño 

- No era un cuento, era verdad 

- Entonces el cuento chino era que me habías contado un cuento chino 

- Exactamente, te mentí cuando te dije que te había mentido 

- O mentiste las dos veces 

- En toda mentira hay algo de verdad, y en toda verdad algo de mentira 

- Ese descubrimiento lo hice hace tiempo, cuando mentimos, nosotros mismos nos engañamos y llegamos a creernos nuestras propias mentiras, llegando, con el tiempo, a pensar que son verdad. No digo que se llegue al extremo de San Agustin enamorado de la verdad, pero que sea lo que predomine en nuestras vidas, sí me lo atrevo a decir. 

El caso es que Pedro Zurrapa se comprometió, en una especie de experimento ideado por él, a decir la verdad, debiendo yo ser una mezcla de confesor, examinador y certificador que lo que dijera sería verdad. 

No es que me apasionara la idea, ni tengo yo la cabeza en el estado más óptimo, me abruman las dificultades que planean en los frentes abiertos, los contratiempos inesperados que llueven del cielo, los ojos vigilantes de mil águilas que acechan, y encima, por si todo ello fuera poco, se me presenta un loco, que fue ermitaño, que después dijo que no, y ahora dice que sí, que viene para que yo haga de mediador entre él y la verdad. 

Por extraño que parezca, y en contra de mi voluntad, acepté, quizás entreví en toda aquella insólita situación un rastro del destino, como si todos esos acontecimientos, el paseo por el camino, el ermitaño, el grupo de depravados, y ahora el arrepentido, se hubieran confabulado para que escuchara las verdades que Zurrapa venía a decir. 


Chema
Valora
y comenta
Valora este relato:

Quedan 0 caracteres

Es necesario que valores antes de comentar
Comentarios
Valoraciones
Otros relatos del autor
  • 26
  • 4.0
  • -

Estoy sentado, temprano, junto a la ventana tras la que veo el cielo, las nubes, un semáforo que parpadea y gente desmotivada que camina hacia sabe dios dónde, unos árboles, unos edificios, unos coches, unas pancartas, unas farolas que se apagan, y una luz que se abre camino entre la oscuridad que se marcha.

Tienda

La otra cara de la supervivencia

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

La Vida Misma

Teodoro Bama, Joene, L.J. Salamanca, Ender, Poyatos y Miranda

€4.95 EUR

En tardes de café

David Loreiro (Lore) y Adrián Durá (Novato)

€2.99 EUR

De frikimonstruos y cuentoschinos

Teodoro Bama

€2.99 EUR

Cien años de sobriedad

Álvaro del Valle (Poyatos)

€2.99 EUR

Sin respiración

AndreSinSiesta, Zenon, Stavros, Venerdi

€3.95 EUR

Chupito de orujo

Mayka Ponce

€2.99 EUR

El secreto de las letras

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

Vampiros, licántropos y otras esencias misteriosas

Lore y Ender

€2.99 EUR

Cuatro minutos

Jesús Fernández (Lázaro)

€2.99 EUR

Grandes Relatos en Español

Bécquer, Zorrilla, Emilia Pardo Bazán, Galdós y otros.

€4.95 EUR
Creación Colectiva
Hay 17 historias abiertas
Relatos construidos entre varios autores. ¡Continúa tú con el relato colectivo!
Encuesta
Rellena nuestra encuesta