cerrar

Esta web utiliza cookies

En nuestras webs utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar tu accesibilidad, personalizar y analizar tu navegación, y mostrarte publicidad, incluidos anuncios basados en tus intereses. Si continuas navegando, entenderemos que aceptas su uso. Si deseas más información, puedes acceder a la Política de Cookies y a las Condiciones de Uso y Política de Privacidad.

6 min
VIVIENDO LO NUESTRO XIII (vs Gabrielle y Gamusino)
Amor |
27.12.19
  • 4
  • 7
  • 326
Sinopsis

Guardo la redacción, cierro el portátil y me dispongo a buscar mi saco de dormir.

Escribir me relaja. Y me da perspectiva sobre la realidad. Mientras busco el puñetero saco voy meditando sobre lo ocurrido en el día, en las nuevas e intensas sensaciones que me han proporcionado mis amigos. Si, Sara es ya mi amiga, siento con ella ese afecto que hace conocida a una persona desconocida, pese a que hace un rato no he podido encauzar mis emociones, pero, los sentimientos son difíciles de controlar... como los míos hacia Paul. Sara es Sara y Paul es Paul. Y creo que tengo claro lo que quiero. A Paul. No es algo nuevo, recién nacido. 

Paul. Les he enviado a dormir juntos. Eso me está bien por impulsiva. Pero acepto que sea libre para expresarse, así es él, así me gusta, no quiero cambiarle.

Quizá el saco esté arriba. Pienso que estarán ya dormidos, así que sin intención de despertarles, me dirijo hacia la planta superior a echar un vistazo por si el trasto queda a mano para bajarlo al salón.

Lo veo empezando a desatar a Sara del cabecero de la cama, ella postrada desnuda boca abajo. Me quedo cortada y casi tartamudeo por todo lo que mis ojos me describen.

 

- Subía a buscar... mi saco. No lo encuentro.

 

- Pensaba que tal vez hacía frio ahí fuera y querrías dormir... con nosotros - me dice Paul acabando de desligar a Sara de la cama.

 

Esta se incorpora, se sienta, y extiende sus manos, ofreciéndome un lugar junto a ellos.

 

- Ven aquí por favor - me pide sin rubores.

 

Todo gira demasiado aprisa, no me veo capaz de afrontar la situación. Es demasiado complicado en ese momento.

Desciendo la escalera bien agarrada del pasamanos, porque no siento ni las piernas. 

No quiero pensar en nada, porque como voy de salto en salto, me temo que acabaré abajo y no volveré a subir.

Llego hasta el sofá, me tumbo y fijo mi mirada en el techo. Siento un frío intenso y me cubro con un par de cojines que hay a mano, pero hubiera deseado una montaña de ellos y desaparecer.

 No le he escuchado bajar, pero pasa poco rato cuando siento las manos de Paul asirme por los hombros.

 

- ¿De verdad te vas a quedar a dormir sola aquí abajo? -me pregunta en voz muy baja.

 

- Por supuesto - admito, sin desviar mi mirada del techo. 

 

Al sentir su contacto, un par de inoportunas lágrimas se escapan de mis ojos. Mi máscara continúa inmutable.

Y entonces besa mi cuello, añadiendo:

 

- Sabes que no voy a permitir eso...

 

- Pero tú y Sara ahí arriba ... - encojo el hombro que succiona con sus labios. 

 

- ¡Paul! - doblo mis rodillas encogiéndome sobre mí misma. 

 

- ¿Qué? Te necesito. Necesito dormirme abrazado a ti. 

 

Se escucha la voz de Sara hablando por teléfono con alguien desde el altillo.

 

Paul cubre mis labios con un profundo beso y rompe mis defensas, lo abrazo muy fuerte, yo también lo necesito a él. Pasa por encima del respaldo hasta echarse encima de mi y se acurruca junto a mi cuerpo tenso, me arropa con su abrazo, cerramos la luz, los ojos, y nos quedamos allí dormidos.

Me despierta el timbre de un movil. No recuerdo cómo llegué a la cama. Imagino que Paul debió subirme tras dormir un rato bastante incómodamente en el sofá.

Abro los ojos y veo a Sara en el extremo más alejado de la cama, me dedica una sonrisa y se la devuelvo. A la luz del día vuelve a ser mi apreciada Sara.

Paul sube de nuevo con cara de irritación.

 

-¿Qué pasa, Paul? -pregunta Sara.

 

-Me reclaman del hospital.

 

Entendiendo que es una urgencia, me levanto de la cama  y me ofrezco a acompañarlo.

 

-Sara, ¿vienes? -le pregunto al ver que no hace intención de vestirse.

 

-Voy a quedarme, no te preocupes, Ángela, viene una amiga a pasar el día y volveré con ella.

 

Creo entender lo que pasa por su cabeza y asiento. Sara estará bien. Es una mujer fuerte. Y ella también me entiende a mi. Nos ve marchar y una punzada de melancolía me hace desear que no sea la última vez que nos vemos.

 

Le ofrezco las llaves a Paul. Si conduzco yo, llegamos tarde.

 

Observo su rostro, está concentrado en algo y no quiero romper el silencio. Erróneamente interpreta que no tengo nada que decirle y pasado un rato en blanco me pregunta:

 

-¿Vas a estar callada todo el viaje de vuelta? Si es así, dímelo y te abandonaré en la próxima estación de servicio.

 

Nos miramos, yo con cara de incredulidad, él con una sonrisa y guiñándome un ojo y las risas nos recomponen otra vez. Este es mi Paul. Siempre me saca una sonrisa.

Por fin hace la pregunta.

 

-¿Cómo te sientes hoy?

 

Giro la cabeza y miro el paisaje que se desliza por mi ventanilla. Árboles, letreros, casas... Sonrisas, besos, caricias...

 

-Estaba tan bien, me sentía eufórica... Tantas sensaciones de golpe... Joder, Paul! 

 

-Vamos, date tiempo, mi niña. 

 

-¿Porqué callaste anoche? Veías mi apuro, pero callaste y yo había creído que había surgido algo entre nosotros... -mi tono no le recrimina nada, sólo quiero entender.

 

-No podía entrar, era un reto entre vosotras. No hubiera sabido qué decir, tampoco.

 

-Tú no sabes nada -respondo en voz muy baja, solo para mi.

 

Me entretengo otra vez en contemplar el paisaje. Ahora ya es conocido, entramos en la ciudad. 

 

-¿Te gustó el striptease? Puedo repetirlo, si te apetece... en cualquier playa que quieras... 

 

Me vuelve a hacer reír. Aunque preferiría repetir otras actividades con él. Quizá... pero dejo de darle vueltas, mejor estar a lo que surja, sin compromisos.

 

El coche enfila la entrada de urgencias del hospital. Paul detiene el vehículo, recoge el portátil y su bolsa y con un pequeño beso en los labios nos despedimos hasta el día siguiente.

No es hasta la noche, tarde, cuando me entra un whatsapp de Paul: -en la próxima clase podremos entregar el trabajo...  Sara ha llegado bien, me ha escrito; por cierto, ¿te quedan días de vacaciones?

 

Valora
y comenta
Valora este relato:

Quedan 0 caracteres

Es necesario que valores antes de comentar
Comentarios
Valoraciones
Otros relatos del autor
  • Calurosas gracias, Kerman! Te deseo muchos y largos relatos y felicidad para el Nuevo año. Aquí estaré para leerte, te lo aseguro. Mil besos
    Una maravillosamente narrada aventura con , en este caso, tintes claros, breves y detallistas tanto de lo que ocurre en tiempo cronológico como de lo que se llega a entrever en áreas emocionales de los personajes. Son tus enormes pequeños cortometrajes que seguiré leyéndolos en tu, ojalá, feliz, 2020. Siempre fiel a ti, te admira, Kerman Fdez. pd: me encantan las historias de carretera o con carreteras, no sé por qué...
    Me alegro de que te haya gustado, mucho, Francesc. Gracias por pasar. Un fuerte abrazo.
    Un relato muy elegante, que desprende mucha ternura, mucha sensibilidad. En medio del erotidsmo, siempre aparece el factor humano, y eso lo enriquece más... ¡Pero no te sientas abrumada!
    El honor es mío Gabrielle y Musi, compartir con personas excelentes y formar parte del trío ha sido una gran experiencia. Un montón de besos para cada uno.
    Una forma elegante de enfilar el final de la carrera, como no podía ser de otra forma dada la maestría de la autora. Una despedida sin cerrar puertas. Chicos, un honor haberos compartido, aunque sea en forma virtual. Os quiero
    Bien parido querida. Corto..... jajaja ya tu sabes amol, pero me gusta la escena del coche. Veo que vas interpretando a Paul. Y esa puerta abierta a todo es genial. Un merecido abrazo de mis labios en los tuyos
  • Micro

    Nina. Capitulo III

    Nina. Capítulo II

    Nina. Capítulo I

    Keanu es el primer hombre que no pierde la vida al amar a la Hechicera desde... Se ha olvidado ya cuántos sí lo han hecho en sus brazos a lo largo de los últimos cientos de años. La Hechicera ha dejado tras de ella tantas pasiones como muertes sin el más mínimo remordimiento, cuerpos resecos, como cascarones vacíos, igual que su alma. Si la leyenda tiene algo de verdad, llegará un hombre de corazón sincero que revertirá el hechizo, anulando los poderes adquiridos de magia negra de la portadora.

    Una leyenda cuenta que hace mucho tiempo una joven sacerdotisa del Templo de la Diosa de la Luna se enamoró perdidamente de un peregrino y vivieron su relación oculta a todos durante largo tiempo, hasta que finalmente se descubrió su transgresión. Su amante, en lugar de estar a su lado huyó del lugar dejándola con el corazón roto de desencanto. Ella cayó en desgracia, fue repudiada y expulsada del Templo y de sus tierras circundantes. Nadie la ayudó, excepto una vieja que vivía en compañía de su gato negro, en una pequeña casa de piedra alejada de los caminos, allá en lo más profundo del bosque. La vieja, que era una hechicera oscura, la adoptó como aprendiz. Con el tiempo le transmitió todos sus secretos de magia negra. El que fuera un cándido corazón se había transformado en una maraña de rencor y se protegió rodeándose a sí misma con un hechizo: sus amantes fallecerían después de haber yacido con ella.

Tienda

Chupito de orujo

Mayka Ponce

€2.99 EUR

Cuatro minutos

Jesús Fernández (Lázaro)

€2.99 EUR

En tardes de café

David Loreiro (Lore) y Adrián Durá (Novato)

€2.99 EUR

La Vida Misma

Teodoro Bama, Joene, L.J. Salamanca, Ender, Poyatos y Miranda

€4.95 EUR

Vampiros, licántropos y otras esencias misteriosas

Lore y Ender

€2.99 EUR

Sin respiración

AndreSinSiesta, Zenon, Stavros, Venerdi

€3.95 EUR

La otra cara de la supervivencia

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

De frikimonstruos y cuentoschinos

Teodoro Bama

€2.99 EUR

Cien años de sobriedad

Álvaro del Valle (Poyatos)

€2.99 EUR

Grandes Relatos en Español

Bécquer, Zorrilla, Emilia Pardo Bazán, Galdós y otros.

€4.95 EUR

El secreto de las letras

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR
Creación Colectiva
Hay 17 historias abiertas
Relatos construidos entre varios autores. ¡Continúa tú con el relato colectivo!
Encuesta
Rellena nuestra encuesta