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8 min
X. (Versión incompleta)
Varios |
30.01.15
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Sinopsis

Edgar conocerá un secreto, pero tiene más por descubrir. (Esta narración tiene conexiones con otros de mis relatos. Para una mejor lectura recomiendo leer "Venganza." antes)

Cuando Edgar Falls llegó al mundo no tenía ni idea de que su vida sería algo compleja, a pesar de que su nacimiento, ya de por sí, había sido un error de proporciones épicas. Su madre había engañado a su padre en muchas ocasiones y en tantos aspectos que en aquella diminuta casa de Londres plagada de cucarachas la honradez era, a decir verdad, el único modo de vida que no lograba sobrevivir a la famosa marca de insecticidas Papá Kills.

Fue el típico niño criado en un ambiente tóxico, poco apropiado. Ése niño al que ves aislado en el aula del colegio y que aun así se siente amenazado constantemente por sus compañeros. Sí, el niño al que pegan, al que insultan, al que escupen y hasta al que, en cierta ocasión reciente, casi matan. Pero aun así sus padres no sentían mucha empatía en el asunto, y miraban a otro lado como buscando con ello que él se sintiera culpable.

Tenía que cambiar, una noche antes de dormir se prometió que al día siguiente, cuando aquel niño gordo y feo se metiera con él, contestaría. Usaría las palabras, los puños o los dientes. Pero contestaría. No se quedaría callado y recibiría las burlas y la saliva sin más. Aquello iba cambiar.

Pero no lo hizo. Al menos en aquel momento.

Al día siguiente tuvo que fingir una enfermedad para no acudir al colegio. A lo largo del año había acumulado muchas faltas y era probable que el consejo escolar escribiese un expediente sobre el caso. Pero repetir un curso se había convertido en la única manera de librarse del Gran Robert y su panda de secuaces y olvidarse del problema para siempre. Pero su padre logró arrancarlo de la cama y lo obligó a acompañarlo al centro de la ciudad, donde acudía semanalmente a una cita privada con un hombre de apariencia siniestra que le proporcionaba un producto de consumo prohibido pero que le devolvía la sonrisa a aquel hombre de familia manipulado desde el inicio por una mujer perversa.  

-Yo no soy tu padre, Edgar… - le decía cuando la droga zumbaba por su mente como escarabajos carroñeros. – Y tu madre tiene la habilidad de guardar los secretos muy bien…

Y era verdad, no se parecía en nada a aquel hombre. Tenía el pelo negro, los ojos oscuros, los pómulos marcados y la nariz protuberante. Su pelo crecía en rizos y las orejas, ligeramente puntiagudas, estaban algo despegadas de su cráneo lo que le proporcionaba un aspecto algo demoniaco. En cambio Edgar era rubio, de constitución más alta, de una mirada verde llena de vida y un rostro que no recordaba en nada al de su presunto progenitor. “No es mi padre…” se decía a si mismo algunas noches. “¿Entonces quién lo es?”.

Varios años más tarde unos golpes en la puerta principal despertaron a Edgar de un sueño placentero que jamás volvería a tener. Se desplazó por el pasillo y llegó hasta la puerta. Antes de mirar por el óculo tres golpes más hicieron temblar el suelo y el niño, ya no tan niño, abrió y se enfrentó de frente a un hombre uniformado que traía noticias que, en lo más profundo de su ser, hubiese deseado que llegasen antes.

-Hemos hallado el cuerpo de una mujer en el bosque. Tenía una carta en el bolsillo con esta dirección. Necesitamos que nos acompañe para hacer un reconocimiento…

Era ella.

No le dieron las pertenencias de su madre hasta que el médico forense dictaminó que el motivo del fallecimiento había sido una sobredosis de fenobarbital. Se había asfixiado, sola, en el bosque. Pero lo suficientemente cerca de algunos lugares concurridos como para que no tardaran en encontrarla una vez acabada su vida.

De todo lo que llevaba encima el sobre era el más enigmático. Estaba arrugado, roto, y la información del remitente estaba borrosa y desgastada. Dentro había un solo folio, y alguien había escrito en el con una caligrafía temblorosa y confusa.

Mi querida Judith, perdóname por abandonaros, pero no tengo otra opción.

Mi vida es un torbellino mediático y tu decisión de tener al bebé me ha forzado a tomar la decisión correcta por los tres. No quiero que el niño forme parte de mi mundo. Es un mundo cruel y no está hecho ni para ti, ni para él.

No le hables nunca de mí y yo tampoco le hablaré de ti a la policía. Sabes que tus secretos son peores que los míos…

 

Siempre os querré,

 

X.

 

Lo tuvo que releer tres veces antes de vomitar en la parte de atrás del coche de policía. Allí había un retazo de su verdadero padre, cuyas primeras palabras para Edgar no hacían más que llenarle la cabeza de preguntas para las que no podía ni si quiera imaginar una respuesta.

X. ¿Quién diablos era X?

Al llegar a casa su padre, enfurecido, le preguntó por su madre de manera violenta e insistente. De nuevo sus ojos dejaban ver aquellos escarabajos que carcomían su cerebro. Había recaído de nuevo, y aquello era algo que entristecía a Edgar más de lo que le hubiese gustado.

-Ha muerto… Papá… - y lloró. Era la primera vez que lloraba en mucho tiempo. Sentir las lágrimas recorrer sus mejillas le recordaron un viejo pensamiento que había pululado por su mente en varias ocasiones a lo largo de su niñez.

Había sido un verano caluroso y largo, y no todos los días habían podido disfrutar de una cena. Pero a pesar de aquello Judith había logrado conseguir el dinero para hacerle a su hijo un regalo por su quince cumpleaños. Eran unas simples acuarelas y un par de lienzos. “De pequeño querías ser pintor…” le había dicho.

Su padre batió el record de su madre y logró morir tan solo dos semanas después por otro tipo de sobredosis. Él había tenido menos gusto que su madre y había decidido pasar sus últimos instantes de vida en un callejón oscuro y húmedo del barrio londinense más conflictivo, cerca de un par de vagabundos que lo habían visto morir.

Y así Edgar conoció al fin la libertad. Cruzó el océano hasta otro continente en una nave mercantil con apenas unas pocas memorias guardadas en la maleta y allí empezó a trabajar en su obra. A sus ojos, una obra oscura, llena de horror, miedos y pecados. Pero a los ojos de las veinticuatro galerías con las que se había entrevistado eran tan solo basura. Solo una decidió comprar uno de sus cuadros por una miseria, pero tan solo porque adoraban el marco con el que Edgar había presentado aquella pintura a la que había llamado “¿Por qué?, padre”.

-Tengo una pequeña curiosidad… - dijo la agente instantes después de cerrar el trato. – Firmas todos tus cuadros con tu nombre. Este está firmado con una X… ¿Por qué?

-Por qué está dedicado a mi padre… - contestó Edgar en un susurro leve.

-Debes de quererle mucho… - ironizó ella, mientras observaba sobre el lienzo aquella figura sin forma a la que había clavado lanzas, dardos, cuchillos y unas tijeras.

-Bueno… Él siempre nos quiso… - y desapareció por donde había entrado, con diez dólares más en el bolsillo, de los cuales se gastó cinco para comprar el New York Times del cuatro de marzo de 1978 y unas cuantas naranjas en el mercado.

El movimiento del metro lo adormilaba mientras leía el periódico. Sus parpados estaban a punto de cerrarse cuando un anuncio le llamó la atención. El original debía de haber estado escrito a mano e impreso en todos los ejemplares de aquel día. Era una caligrafía que conocía, temblorosa, y confusa.

“Xavier os invita a su galería de arte contemporáneo el próximo mes de abril.

Greveneen Avenue número veinte. Séptima planta. Portal doce.”

El destino había querido que se juntaran. Por imposible que pareciera aquella letra era la misma. Aquel Xavier tenía que ser su padre…

 

“De pequeño querías ser pintor…”

 

 

ESTE RELATO CONTIENE CONEXIONES CON OTRA DE MIS NARRACIONES.

PARA UNA MEJOR LECTURA RECOMIENDO LEER TAMBIÉN "Venganza.".

http://www.tusrelatos.com/relatos/justicia-invertida/

 

 

 

 

 

 

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Otros relatos del autor
  • Muy buena historia, excelente manejo de la narrativa, por cierto, gracias por tus comentarios hace poco subí otra parte y todavía faltan más.(en papel todavía no la termino, je)
    Buen manejo del retrato psicológico sobre la infancia y sus estrías posteriores. Originalidad en la creación. Prosa bien estructurada que hace más amena la lectura. Opino que es un buen trabajo.
  • Cuando Edgar Falls llegó al mundo no tenía ni idea de que su vida sería algo compleja, a pesar de que su nacimiento, ya de por sí, había sido un error de proporciones épicas.

    Edgar conocerá un secreto, pero tiene más por descubrir. (Esta narración tiene conexiones con otros de mis relatos. Para una mejor lectura recomiendo leer "Venganza." antes)

    Xean + Neith / 0 7 1 2

    Alenna tiene cinco secretos. Estos son dos de ellos. (Esta narración tiene conexiones con otros de mis relatos. Para una mejor lectura recomiendo leer también: X.)

Entierro secretos en mis relatos. Despedazo mis miedos en cada línea. Me enfrento cara a cara con el dolor y muere un pedazo de mi alma con tan solo una palabra escrita.

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