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6 min
Y se abrirán las grandes alamedas
Reales |
17.11.12
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Sinopsis

Recordando a un amigo. Es un relato real, cuenta parte de mi vida. Los "secretitos" cuentan experiencias que me viví.

Secretitos 2

 

Ayer leyendo el texto de Poyatos y las penurias de su personaje en Kiev me vino a la memoria el pasado, de cuando yo tenía esos diecisiete de la canción de Violeta Parra que tanto me gusta. Vivía en una zona de Vallecas llamada Palomeras Altas. Donde ahora se levantan edificios de trece y catorce plantas había un barrio de casas bajas. Las había con su jardincito delantero y patio trasero, una de esas era la mía, pero también las había miserables de apenas veinte metros en los que hacinarse.

    Bueno, echando cuentas calculo que conocí a Iván el chileno con dieciocho y dejé de tener noticias suyas a los diecinueve. Un año y pico nos tratamos. El barrio por aquel entonces estaba en ebullición, Franco agonizaba y tanto organizaciones vecinales como partidos políticos clandestinos eran un hervidero de sucesos. Deduzco, comparando ahora y entonces, que la libertad empuja mucho más a las masas que una economía maltrecha. Uno de aquellos sucesos era el grupo del padre Jaime Garralda, un jesuita interesado en la problemática juvenil y que trataba de despertar conciencias y voluntades con la Biblia en la mano. Un cura peleón que no dudaba en criticar a la jerarquía apoltronada de la Santa Madre Iglesia. Aún lo hace, con cerca de los cien años por cumplir no tiene pelos en la lengua y su Fundación pelea con drogadicciones y grupos penitenciarios, tratando de que los hijos de las presas puedan aspirar a una vida digna que no esté lastrada por el estigma de la cárcel, entre otros loables propósitos. Sin duda otra forma de entender el evangelio, alejada de los tiempos que corren por las altas esferas vaticanas.

    La gente del padre Garralda tenía en alquiler varias casas bajas por el barrio, punto de encuentro para antifranquistas de diferentes raleas y nido de los catecúmenos que comandaba el jesuita. Antes de que mi fe se diluyera formé parte de estos grupos. Era un momento en que el amor y la conciencia social se aunaron para enseñarme otro enfoque de la vida, una posibilidad por la que merecía la pena luchar y que me costó alguna noche en los calabozos de la Dirección General de Seguridad. Muchos de aquellos luchadores terminarían, también, diluyéndose entre prebendas.

    Y en una de estas casas conocí a Iván, el chileno. Huido de su país a raíz del golpe de estado de Pinochet, era un universitario de Bellas Artes que había dejado esposa e hijo en Santiago. Sin medios de subsistencia la gente solidaria del padre Garralda le había dado refugio al llegar a España. Para comer se iba buscando la vida con sus dibujos. La casa tenía tres habitáculos reducidos, uno con dos literas en las que había que dormir encogido si sobrepasada el uno ochenta, con un breve espacio separándolas, otro con una mesa, sillas, una nevera y un pequeño mueble, formando un grupo compacto que apenas dejaba moverse, y un tercero que albergaba una cocinilla, estantes, una pila que lo mismo servía como fregadero que para la colada y en un lado un hueco para el inodoro, separado por una cortina. Veinte metros escasos.

    Nos caímos bien. Él me contaba de sus experiencias, de las esperanzas que trajo Allende y de la DINA con que los persiguió Pinochet, de como era su vida en Santiago de Chile. Le llevaba a casa, a mi familia le cayó muy bien, y así comía caliente. Él me enseñó a preparar leche con plátano y azúcar, un batido delicioso. Y unas tortitas que estaban tremendas de ricas también. Algunas noches soñábamos futuros posibles e imposibles de la mano de un coñac barato. En la calle Tierruca, ya ves. Recordando a los amigos capturados por la DINA se ponía melancólico, sabía que algunos murieron. Otros tiempos, sin duda, antes de la conciliación que volvió a instaurar la democracia.

Por ahí le tengo en una foto, junto a un grupo de amigos. Y tengo un dibujo suyo en el que aparecemos mi novia y yo, un dibujo precioso que conservo con cariño.

    Murió Franco y a él le surgió la oportunidad de regresar a su tierra. Me dolió que se fuera, pero tenía allí a su mujer y a su hijo. Le extrañé, se hizo de querer. Oí decir por ahí que dejó su semilla a este lado del charco, pero de cierto no lo sé. Lo que si puedo asegurar es que dejó un recuerdo muy grato en mi corazón.

    Llegaron otros tiempos, se instauró la movida madrileña. No estoy seguro si como evolución cultural o como recurso capitalista para diluir el ímpetu combativo. O una mezcla de ambas cosas. La permisividad, las drogas... el ataque de la heroína llegó vilmente golpeando a los más desfavorecidos y dejando un reguero de muertes. Ayer leí de una alcaldesa mexicana a la que habían torturado y asesinado después de dos atentados. A la tercera fue la vencida. Me encendió la sangre el crimen, la vida segada de una mujer valiente que plantó cara a los narcos.

    De aquellos barros estos lodos, me digo. Lo uno lleva a lo otro y nadie es inocente. Yo tampoco. Pero echo de menos a mi amigo Iván, el chileno. Y aquellos tiempos en que todo era como nuevo y estaba por comenzar, todas las ilusiones en flor y ninguna marchita. Cuando las grandes alamedas quedaban por abrir.

 

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  • un buen texto de historia antigua
    La memoria tiene la costumbre de golpear a traición. El registro en este relato es diferente, íntimo, cercano y simple. Como si en una mesa de bar rememorases el ayer en voz alta sin importar demasiado quién te escucha. Tu nostalgia ha despertado la mía. Gracias por el secreto. Saludos
    Ha sido una experiencia maravillosa leerte. Más que una charla de convenciones literarias quiero reflejar con mi comentario que ha sido placentero tu relato (la historia y lo bien trabajada). Lo que la literatura debe ser. Gracias.
    Me ha gustado, pero me cuesta reconocerte en estas líneas. Perdona pero no sé, es distinto a tus otros escritos. Muy lindo sí y muy reflexivo, pero me parece diferente, quizás por ser una obra basado en lo autobiográfico
    Hemoso relato. Envidio ese lenguaje terso, fácil, coloquial. No me engaño. Lo más difícil es hacer que parezca fácil. Muy bueno.
    Preciosa historia amigo ender... nos traes esos secretitos que tienes guardado por ahí y que a veces por ser tan reales desgranas en toda su dimensión. Ojalá existiesen muchísimos Padres Garralda y otro gallo cantaría. Ojalá Iván pueda leer algún día esta historia, quien sabe... ya sabes que tusrelatos.com es internacional. Besos compi.,
    Ender... de todo lo que he leído de ti, puedo decir qué este es uno de esos relatos en que los acabas con la sensación de que aún quieres seguir sabiendo que pasa en el futuro. Un rollo "cuéntame", en el que quieres ver como transcurre todo en ese barrio, en esa gente, en ese protagonista. Qué grande este relato, es de 5 estrellas sin duda, ni una menos.
    Escribe tus comentarios...¡Bien por la amistad! Amigos son aquellos que penetran las paredes del silencio y te rescatan con un abrazo sin palabras.Cariños.
    Relato plagado nostalgia, años de cambio pero a día de hoy me da la sensación que no fuimos capaces de digerirlos bien y tenemos un gran empacho. Este texto me hace recordar mi época inconformista...todo lo contrario de lo que soy ahora. Buen relato ender.
    Ahora el capitalismo nos pretende tener adormecidos con el afán de poseer objetos y con los sueños que nos quieren vender, entre otras cosas. La relativa comodidad impide que nos levantemos como en aquellos tiempos. Excelente texto.
  • Pues continúa la historia. Gracias a Boy por las correcciones, que me ahorrarán trabajo después.

    Pues con un ERE sobre mi cabeza, igual luego me queda todo el tiempo del mundo para escribir. Otra cosa es como llenaré la olla de lentejas. Bueno, al mal tiempo buena cara, seguimos con la Hermandad. Ya llevo corregido hasta el 15 y añadidas las incorporaciones de Zaza antes del 21, que no están aquí.

    Y comenzamos el año.

    No quería que pasara el año sin despedirme, y que mejor forma que con otra entrega de la Hermandad. Estos tres últimos meses he tenido que alejarme de la pluma. No puedo prometer nada, pero a ver consigo estirar un poco el tiempo.

    La historia sigue.

    Una de las opciones posibles.

    Tiene su encanto la rutina, nos afianza a sensaciones conocidas y agradables. Recordemos que las vacaciones son la excepción a lo largo de todo un año. Por eso el resto del tiempo tenemos que construirlo de manera que nos conforte. Leer es uno de esos rituales deliciosos que nos alegran los días y nos llevan de vacaciones sentados sobre el sillón o la silla. La Hermandad regresa también. Leer, escribir...de nuevo en Septiembre.

    Los que se van y los que vienen, la vida sigue en un sentido u otro. No releguéis el amor, que se enfria si no se toma calentito. Para los que tenga tiempo para leer, el ebook ·El otro lado de la supervivencia" os lo podéis bajar gartuitamente durante unos días. Ofertas de verano. "El secreto de las letras", "La vida misma" y "Sin respiración", se han quedado también en oferta a 0.98 euros. Yo sigo liado con la novela, que pienso terminar durante este mes. Por un lado estoy terminándola y por el otro corrijo. Pero el día es largo, asi que aprovecharé también en estos días para pasar unos rato leyendo por tr. Vacaciones literarias a tope. Os dejo un poema fresquito, un poco de pasión y una sonrisa, como no. Saludos y abrazos. Y no corrais, que es peor (Como en el sexo)

    Bueno, ando dándole vueltas al título en el blog. Cambié el nombre de Peña por el de Briones pero finalmente se quedará Peña, porque en su primera aventura, "Atrapando a Daniela", uno de los once relatos de "El secreto de las letras", ya se quedó con Peña. Aquí llega el 25, tengo próximas ya las vacaciones y entonces concluiré la novela. No sé, igual al final también dejo el título, pero es que no termina de convencerme.

    Toca dar las gracias a los que leen una novela por entregas. A todos en general por su aliento, bien se yo que uno quiere leer de tirón y no a trozos, o al menos que el momento de parar o continuar lo decida el lector. Para mí lo que empezó como experimento por el formato ha terminado siendo un deleite. A amets tengo que agradecerle sus correcciones, siempre bienvenidas. A Paco además de eso su comentario en el capítulo 18 en el sentido de que la trama se estaba volviendo previsible, lo que me hizo plantearme la necesidad de terminar de definir el argumento, ya se a dónde conduce y como acaba. Y a J.M. Boy por sus recelos ante la Hermandad, que me hicieron modificar el final, para nada quiero transmitir complicidad con entidades de cualquier tipo que se crean poseedoras de una verdad que esté por encima de la libertad de elección de los individuos. Si tuviera que decidir sobre los tres males que aquejan al género humano uno de ellos sería el de aquellos que se creer en posesión de verdades irrefutables, el segundo la mezcla de avaricia y egoismo y el tercero ese fuerte sentimiento del "yo" que empleamos a todos los niveles en nuestras relaciones con el prójimo y que aflora en un amplio abanico que cubre desde los celos hasta el menosprecio.

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A los doce años leía “La aventura equinoccial de Lope de Aguirre”, de Ramón J. Sender, haciendo de lector para mi hermano, corrector tipográfico y de estilo, así conocí a muchos autores que alterné con las aventuras de “los cinco” y las de “Oscar y su oca”. Soy escritor tardío, mi primer relato lo publiqué en esta página en el 2007. Mi madre enfermó y en su lecho de muerte le mentí diciéndole que me iban a publicar en papel. En realidad no le mentí pero en ese momento yo no lo sabía. Y desde entonces no he parado de escribir.

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