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2 min
Zorra, puta, guarra
Amor |
16.12.14
  • 4
  • 14
  • 3533
Sinopsis

Pobres las que suspiran con Pretty Woman.

Me levanto, como todos los días, yo, una mujer que, en apariencia al menos, es exactamente igual que las demás, nada me diferencia, salvo un pequeño detalle tal vez. Soy puta.

Me preparo un café con leche, como casi siempre, y me como dos tostadas con mermelada de albaricoque y mantequilla. Bebo y como pausadamente mientras hojeo el periódico, simplemente por informarme del mundo en el que vivo, aunque el mudo deteste a las personas que como yo, nos ganamos el pan.

Tengo hijos, dos. Son pequeños, tienen cinco y tres años, una edad preciosa pero muy frágil, me doy cuenta de ello, por eso les miento, no quiero que sepan que en realidad son unos hijos de puta, en el sentido real de la palabra.

Me visto rapidamente, y salgo a "fichar". En realidad no me queda otra, no tengo" trabajo" y he de alimentar a mis hijos, pero eso a ellos les da igual, los que me pagan no quieren follarme pensando en la cara de nadie, ni en la de mis hijos y mucho menos en la de los suyos.

Normalmente me follan por detrás, sin mirarme a los ojos, contra la pared o moridiendo la almohada, me penetran tantas veces que tengo el cuerpo y el alma perforadas de por vida. ¿Quien podría amarme? Si en vez de lagrimas en mi cara solo hay semen. 

Vuelvo a casa cansada, medio muerta, usada como un pañuelo y tirada como basura. Me siento tan desdichada, con el dinero justo para pagar el colegio y el alquiler, la comida y poco más. Hay días en los que tengo que tirarme a diez clientes, todos diferentes, extraños, manos que me tocan lascivamente mientras mi mente desconecta e intenta no pensar, no sentir.

Cuando me preguntan a qué me dedico siempre dudo en contestar, podría decir muchas cosas, demasiadas, y cualquier opción sería más digna que la verdadera respuesta.

Soy joven, pero me siento tan vieja que a veces me miro al espejo y la muerte se me aparece, como en un mal sueño, mientras mis labios se mueven para formar palabras, palabras de odio hacía mí misma:

Puta, zorra, guarra. Lo que todos los días me llaman.

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Comentarios
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  • Es curioso, no he visto ningun nombre de mujer en las valoraciones ni en los comentarios. Debe ser un tema tabu. Bien relatado, escribes bastante bien, parece muy real.
    Realidad en estado puro. Te felicito por comprender tan bien a una persona en esa situación. Incluso he sentido humillación por ella misma cuando ve su reflejo en el espejo a pesar de su juventud. Esa imagen me ha parecido genial. Me ha encantado la empatía no sólo hacia un sector muy discriminado sino también en realzar el valor de una mujer cuando de sus hijos se trata. El tono crudo y esas palabras son insuperables. Impresionante Leire. Un saludo
    Oye Humberto, esto que te voy a decir no va a malas, pero deja que cada cual se exprese como le de la gana. Tú no sentías lo que yo en el momento en el que escribí este relato, por tanto no creo que tengas ningún derecho sobre él. Ten un poco de educación y respeta el trabajo de los demás, porque créeme cuando te digo que yo jamás te diría que retocases ninguno de tus escritos, simplemente por respeto.
    La readaptación Humberto, genial. Creo no obstante que no hacía falta, porque entendimos lo que quería decir tu comentario al hablar de la segunda persona. Pero a mi juicio, me reafirmo en lo dicho, y ahora después de leerte más. La segunda persona, para este texto concretamente, a mí me aleja de la acción, no la vivo de la manera tan intensa que me llega en primera persona, lo percibo desde fuera, y ahí cosas que me rechinan, que alguien me diga de otra persona que es puta sin decirme por que lo sabe, me deja frío. Pero repito, es mi opinión, nada más.
    Te levantas como todos los días, tú, una mujer, en apariencia al menos, exactamente igual que las demás, nada te diferencia, salvo un pequeño detalle tal vez: Eres puta. Te preparas un café con leche, como casi siempre, y te comes dos tostadas con mermelada de albaricoque y mantequilla. Bebes y comes, pausada, mientras hojeas el periódico, simplemente por informarme del mundo en el que vives, aunque el mundo deteste a las personas que, como tú, os ganáis el pan de ese modo. Tienes hijos, dos. Son pequeños, de cinco y tres años, una edad preciosa pero muy frágil, te das cuenta de ello, por eso les mientes, no quieres que sepan que en realidad son unos hijos de puta, en el sentido real de la palabra. Te vistes rápidamente, y sales a «fichar». En realidad, no te queda otra, no tienes «un trabajo» y has de alimentar a los pequeños, pero eso a los clientes les da igual, los que te pagan no quieren follarte pensando en la cara de nadie, ni la de tus hijos ni, mucho menos, la de los suyos. Normalmente te follan por detrás, sin mirarte a los ojos, contra la pared o haciéndote morder la almohada, te penetran tantas veces que tienes el cuerpo y el alma perforadas de por vida. ¿Quién podría amarte?, te preguntas muchas veces, si en vez de lágrimas en tu cara sólo hay semen. Vuelves a casa rendida, medio muerta, usada como un pañuelo y tirada como basura. Te sientes tan desdichada, con el dinero justo para pagar el colegio y el alquiler, la comida y poco más. Hay días en los que tienes que tirarte a diez clientes, todos diferentes, extraños, manos que te tocan lascivamente mientras tu mente desconecta e intenta no pensar, no sentir. Cuando te preguntan a qué te dedicas siempre dudas al contestar, podrías decir muchas cosas, demasiadas, y cualquier opción sería más digna que la verdadera respuesta. Eres joven, pero te sientes tan vieja que, a veces, al mirarte al espejo ves a la muerte, aparecerse, como en un mal sueño, mientras tus labios se mueven para formar palabras, palabras de odio hacia ti misma: Puta, zorra, guarra. Lo que te llaman todos los días.
    Coincido en que es un acierto haberla escrito en primera persona. Me ha sorprendido!
    Duro y directo. Yo comparto la opinión de los compañeros en la cual la primera persona le concede un plus al texto. Quizá utilizar una segunda o tercera persona para un texto de esta extensión y rapidez le haría perder fuerza, pero es mi opinión. De la misma manera también un "pero pequeñito" en el párrafo desde "hay días...verdadera respuesta" el texto me pierde, me aleja de la reflexión profunda y dura del personaje para llevarme al estereotipo. Pero igual que antes es sólo mi opinión. De igual manera, es un texto que llega. Felicidades.
    Duro, claro, directo. Me ha encantado tu relato, coincido con Lucio, el haberlo hecho en primera persona le da un toque mas directo al relato. Felicidades, muy bueno.
    Gracias a todos por vuestro comentarios! Pd: La he escrito en primera persona porque me salía de dentro... me he puesto en el lugar de aquellas que tanto sufren por ese tipo de situaciones. Un saludo :)
    Duro retrato de una profesión a la que se desprecia sin saber las razones por las que las mujeres trabajan en ella. Muy bueno. Un saludo.
  • Un poema que un principio quise que fuera una canción.

    Una especie de confesión...

    Es una ida de olla un poco seria.

    Los ojos son el espejo del alma.

    Un micropoema, espero que os guste.

    Para aquellos que sueñan con un lugar mejor

    Esta es la segunda entrega... espero que os guste.

    Este relato nació a partir de una pesadilla. Se divide en varias partes. Esta es la primera...

    No hay mucho más que decir.

    Un breve poema que me salió mientras escuchaba "message in a bottle" del grupo The Police.

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