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atriaviles

Elche Autor desde 19-11-11

Aficiones: Lectura, escritura, jardinería, montañismo, senderismo, cine. Edad, 60.- casado, 2 hijas. Prejubilado.

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  • parar o moverse

    A veces, hay pequeños momentos en los que aprendemos más que en toda una vida.

    Los días que no sabes si ha sido buenos o malos, tienes que tener sentido del humor.

    Otra ruta, otro sueño, otras vivencias, otras fantasías.

    Fin de semana de sueños y realidades

    VIAJES INESPERADOS

    VIAJE FANTASTICO Marion y Steve acababan de jubilarse. Ambos habían cumplido 60 años, y al ofrecerles su empresa la prejubilación, habían estado dudando entre aceptarla o no, ya que, a pesar de que llevaban toda la vida trabajando, no sabían muy bien qué iban a hacer si tenían todo el tiempo libre. Después de sopesar los pros y los contras de la decisión que debían tomar, pensaron que una vez retirados, viajarían a diversos países que siempre habían deseado conocer. Habían vivido siempre en Londres, llevando una vida bastante rutinaria, a pesar de lo cual, como siempre se habían llevado bien, eran felices. Tenían dos hijos, que ya se habían independizado; casi todos los años, habían viajado en sus vacaciones de verano a Grecia o España, en busca del sol que no tenían en su país. En los primeros meses, no buscaron nada especial, dedicándose sobre todo a descansar, visitar a los amigos y la familia, y recorrer los pueblos costeros. Luego, dispuestos a poner en práctica su idea de viajar, empezaron a estudiar catálogos de las agencias de viajes, buscando destinos que les ofrecieran a la vez, descanso combinado con algo de aventura. Por fin se decidieron por visitar Venezuela; la oferta de la agencia, hablaba de visitar Caracas durante unos días, y después desplazarse al sur del país, en los llamados Llanos, alojándose en haciendas ganaderas, y prometiendo “aventuras”, como visitas a poblados indígenas y descenso de ríos en canoas. Una vez disfrutados los días de descanso y buenas comidas en la capital, fueron trasladados a un rancho ganadero, donde la idea era convivir con los granjeros, familiarizarse con su vida austera y recorrer la hacienda, observando el trabajo que se hacía con el ganado. A su vez, había dos personas encargadas de cuidar del bienestar de los huéspedes en varias casitas construidas al efecto, al lado de la casa principal, donde vivían los propietarios, y de los alojamientos de los peones. Por las tardes, pasaban las horas en el porche de la casa, bebiendo mate y en partidas de naipes, con juegos que les habían enseñado sus anfitriones. Después de varios días, les comunicaron que al día siguiente, harían el descenso del río, tal como se les había prometido, en compañía del resto de turistas que en esos días de encontraban en la hacienda, para lo cual, llevarían la comida, y al finalizar el trayecto, serían recogidos por varios vehículos todoterreno, para devolverlos a sus alojamientos. Llegado el momento, se equiparon de ropa deportiva, botas, y chalecos salvavidas, y se embarcaron en dos lanchas de suelo plano, con dos remos cada una, que manejaban las mismas personas que les atendían en sus alojamientos. Al principio, el curso del agua, era muy tranquilo, y fueron observando la vegetación de la ribera, algunos animales que se acercaban a beber, y alguna que otra construcción de madera, que según les explicaron eran de nativos que se dedicaban a la pesca, y luego vendían el pescado en los pueblos más cercanos. Al cabo de aproximadamente una hora de viaje, el cauce comenzó a estrecharse, la corriente se hizo más rápida, y la vegetación de las orillas mucho más tupida y exuberante. Al tomar un recodo del río, se encontraron de pronto con una gran roca. Los remeros, comenzaron a gritar diciendo que jamás en todas las veces que habían hecho el viaje, habían visto dicha roca, y a pesar de los esfuerzos que hicieron, no la pudieron sortear, por lo que impactaron de lleno contra la misma, volcando y cayendo todos sus ocupantes al agua. Cuando Steve recuperó el conocimiento, era completamente de noche, y el silencio era total. Tenía todo el cuerpo dolorido, sentía frío, y estaba tumbado en una orilla de arena, con los pies sumergidos en el agua. Asustado, comenzó a tantear con las manos, y a su lado, sintió el cuerpo de su mujer, que empezaba a agitarse, despertando también de su letargo. Después de un tiempo que se les antojó interminable, empezó a amanecer. Se encontraban en un claro del bosque, pero la vegetación y los árboles que había a su alrededor no se parecían en nada a lo que habían visto el día anterior. Según fueron desprendiéndose de su aturdimiento, se dieron cuenta de que la luz que iluminaba la escena, no era igual que la luz solar que ellos conocían, y además, el sol no se veía por ningún lado, ni siquiera sabían de donde provenía la claridad. No había ni rastro de las otras personas que viajaban con ellos. En cambio, a su alrededor había varias mochilas que contenían los alimentos que llevaban en la barca. Estaban hambrientos, por lo que comieron hasta saciarse, y guardaron el resto en dos mochilas, y se pusieron una cada uno. Totalmente desorientados, no sabían que hacer, ni hacia donde caminar, pero al poco rato, se sintieron extrañamente tranquilos y relajados, sin miedo ni preocupación por su situación, y comenzaron a andar, confiados sin saber porqué, en que pronto hallarían una solución. Al cabo de un largo rato, en el que notaron que sus cuerpos se revitalizaban, avistaron lo que parecía ser una antigua ciudad inca o azteca, a juzgar por las edificaciones de piedra en forma de pirámide, que recordaban haber visto en programas de televisión y catálogos publicitarios de agencias de viajes. Al pasar entre aquellos edificios, escucharon voces y música, y para su gran sorpresa, tras una de las pirámides, surgió una comitiva formada por gran cantidad de hombres y mujeres, ataviados con una especie de largas faldas, que les llegaban de la cintura a los pies, y en sus cabezas plumas de infinitos colores. El color de la piel de aquellos seres era cobrizo, casi rojo. La música era una especie de salmo religioso, que entonaban por turnos hombres y mujeres. Al principio, todos ellos parecieron ignorar su presencia; después, uno de los hombres se separó de la procesión y de dirigió a ellos, hablándoles en perfecto inglés. -Por fin habéis llegado- les dijo, dejándoles totalmente perplejos- llevamos mucho tiempo esperando vuestra llegada. Acompañadme, os enseñaré vuestros aposentos. Paralizados por la sorpresa, no supieron reaccionar, hasta que, empujados suavemente por el hombre, comenzaron a andar, guiados por el mismo. Salieron de la ciudad, y tomaron algo que se asemejaba a una estrecha carretera pavimentada de color blanco. Después de transcurridas varias horas, en las que extrañamente, no se sintieron cansados en ningún momento, el camino terminó en la entrada de una construcción similar a las que habían dejado atrás. II- REENCUENTRO Cuando Marion y Steve se encontraron cara a cara con sus hijos, éstos no podían dar crédito a lo que veían: sus padres tenían exactamente el mismo aspecto que cuando se habían reunido por última vez. De eso hacía ya quince años. Estaban en el aeropuerto de Gatwick, adonde habían acudido emocionados ante la idea de reencontrarse con ellos, a quienes ya hacía mucho tiempo que habían dado por muertos. Era el mismo lugar donde los habían despedido, para un viaje a Venezuela que debía durar unos dos meses. Pocos días después, un agente de policía los había visitado, para comunicarles la tragedia: sus padres habían desaparecido tras naufragar la barca que les trasladaba a visitar una remota tribu perdida en las selvas venezolanas. Habían pasado dos años haciendo todas las gestiones a su alcance, en colaboración con las autoridades, pero finalmente les convencieron de que desistieran, ya que no había ningún indicio de que pudieran ser localizados. Una vez instalados de nuevo en lo que siempre había sido su hogar, intentando retomar su vida en el punto en que la habían dejado, dijeron a sus hijos que tenían muchas cosas que contarles……. Cuando nos encontramos con aquellos extraños seres- comenzó Steve- tuvimos la sensación de que el objetivo de nuestra vida, era haber llegado a ese momento. Al salir del alojamiento que nos habían asignado, todo lo que habíamos visto el día anterior, había desaparecido. Ahora estábamos en lo que parecía ser un aeropuerto. Aquellas personas que antes habían estado ataviadas con ropas de hace cuatro siglos, ahora llevaban uniformes modernos y manejaban lo que parecían ser vehículos espaciales. III- VIAJE EN EL TIEMPO Una de aquellas personas condujo a la pareja a una nave, y una vez que estuvieron dentro, todo el paisaje circundante desapareció de la vista. Entonces intuyeron que estaban viajando, aunque ningún sonido ni movimiento aparente lo indicaba. Al poco rato, entraron en lo que parecía ser un túnel, pero no había a los lados paredes sólidas, sino lo que era algo semejante a un haz luminoso, dentro del cual se desplazaban, y había desaparecido también la estructura de la nave en que viajaban, por lo que tenían la sensación de estar flotando en el aire. Pasado un tiempo que no supieron si había sido breve o largo, ya que habían perdido totalmente la noción del mismo, la nave se volvió a materializar a su alrededor, y se detuvo.¡Se encontraron de nuevo en el mismo sitio del cual habían partido! Apenas salieron de aquel artefacto, aquellas personas que les acompañaban, volvieron a lucir la misma vestimenta que llevaban antes de iniciar el viaje. Entonces volvieron a entrar en una de aquellas pirámides, en la cual estaban reunidas alrededor de una gran mesa, unas quince personas, hombres y mujeres, que portaban alrededor del cuello lo que parecía una medalla que les otorgaba un aire de distinción y dignidad. Se quedaron atónitos, cuando una de aquellas personas se dirigió a ellos, en un lenguaje desconocido, pero que si embargo, les llegaba directamente a la mente, y entendían lo que les decían: “Os hemos traído aquí porque necesitamos vuestros conocimientos, que serán utilizados para planificar el desarrollo de las próximas generaciones de nuestra cultura” De alguna manera, supieron que estaban en un tiempo diferente al suyo, unos quinientos años atrás. Les explicaron que ellos provenían de algún remoto planeta más allá de la órbita de Neptuno, y que habían tenido que abandonarlo siglos atrás, viajando a través del espacio, y habían llegado accidentalmente a lo que en nuestro tiempo es el continente americano. Al mismo tiempo que ellos, habían partido otras expediciones, que al parecer, se habían diseminado por otros planetas. Al poco tiempo de llegar, un gran terremoto, había acabado con la casi totalidad de su pueblo, apenas habían sobrevivido unos pocos, y éstos eran jóvenes que todavía no habían tenido tiempo de adquirir los conocimientos que eran transmitidos de generación en generación. “Perdimos toda nuestros conocimientos en materia de medicina, arquitectura, y otras ciencias. Nuestros jóvenes sobrevivieron a duras penas, y hoy somos unos pocos cientos los que poblamos estas selvas. Milagrosamente, hemos conservado la tecnología que nos permite viajar en el tiempo, pero perdimos todo lo demás”. “Lo que necesitamos de vosotros, es el conocimiento que existe en vuestro tiempo, para salvar a nuestra especie de su extinción” -Pero nosotros no tenemos esos conocimientos-protestó Steve. -Eso no es problema-, le contestó otro de aquellos seres- Pronto veréis como si que sois capaces de ayudarnos. Les prometieron que el tiempo que pasaran allí, no sería tiempo perdido en sus vidas, ya que ellos se lo devolverían. Sin comprender apenas lo que esto significaba, no tuvieron más remedio que aceptar lo que se les decía. A pesar de la extraña situación en que se encontraban, no tenían miedo ni estaban inquietos, bien al contrario, se encontraban tranquilos y dispuestos a colaborar con aquella gente. Pasados unos días, empezaron a notar que por sus cabezas “pasaban”, ideas de cosas que apenas entendían, ya que eran conocimientos complejos que nunca habían tenido. Al poco tiempo, de la misma manera que antes les habían “explicado” lo que querían de ellos, les hicieron saber que estaban pasando a través de sus mentes, los conocimientos más diversos, referentes al conjunto de la humanidad, sobre tecnología, medicina, y todo lo que necesitan saber del tiempo a que ellos pertenecían. Por este método, aquellos seres, a través de algo parecido a la telepatía, almacenaban estas ciencias. Durante todo el tiempo que pasaron allí, fueron exquisitamente tratados. No tenían idea del tiempo transcurrido, pero notaban que pasaban rápidamente los días, y se encontraban bien en ese ambiente. Observaban que los adultos, trabajaban en las cosechas, preparaban comidas, tejían vestidos con fibras vegetales, hacían tintes, mientras los niños pasaban todo el día jugando a correr unos detrás de otros, o a esconderse y buscarse incansablemente. Cuando oscurecía, se cobijaban en cobertizos hechos de palmas y grandes hojas de árboles, mientras el “consejo de sabios”, estaba permanentemente reunido en la gran pirámide. Supieron que su única misión era “almacenar” los conocimientos que extraían a través de ellos. Una mañana, empezaron a sentir nostalgia de su vida anterior, y notaron que había llegado el momento de volver a ella. Para su sorpresa, ese mismo día, les condujeron ante el consejo, donde después de agradecerles su colaboración, les comunicaron que les iban a devolver el “tiempo perdido”. Al día siguiente, la nave espacial, se había materializado justo delante del cobertizo que les servía de alojamiento. Se presentó de nuevo el hombre uniformado que les había acompañado en el viaje anterior, les hizo entrar en la nave, e iniciaron el viaje de regreso. Al igual que la vez anterior, entraron en el túnel luminoso, pero apenas lo hubieron hecho, se quedaron dormidos. IV- REGRESO Cuando despertaron, se encontraban en el mismo recodo del río, donde habían naufragado. Vieron que a su lado, estaban las mochilas, repletas de frutas. Comenzaron a andar sin rumbo, atravesando la selva por estrechos senderos, acompañados por los gritos de los monos, y la algarabía de numerosas aves, que no se dejaban ver entre la espesura de los árboles. Cuando el sol empezó a ocultarse y se encontraban agotados de caminar, se dejaron caer bajo la copa de un inmenso árbol, y después de comer unas frutas, los venció el sueño. Antes del amanecer, ya estaban despiertos. Apenas hubo salido el sol, creyeron oír voces humanas. Se pusieron en marcha, y al poco tiempo, volvieron a tener la misma sensación, y de repente, se encontraron frente a frente con otras dos personas, que les habían acompañado cuando la barca naufragó. A lo largo de la mañana, fueron apareciendo por el mismo camino que ellos llevaban, todas los que habían desaparecido con ellos en el río. Sorprendidos todos ellos por el inesperado encuentro, fueron relatando extraños viajes. Todos contaban historias parecidas, aunque los detalles, en cuanto a vehículos, lugares visitados, paisajes y seres con los que se habían relacionado, diferían ligeramente. Entre los reaparecidos, estaban los guías que los habían acompañado el día del accidente, que eran los únicos que sabían volver a la hacienda, por los senderos de la selva. Guiados por ellos, después de dos interminables días de marcha, llegaron a la misma. Los habitantes de la granja, no daban crédito a lo que veían. Cuando los que habían regresado, empezaron a contar sus aventuras, nadie los creyó. Acudieron a las autoridades, que tampoco dio crédito a sus relatos, pero no les quedó más remedio que iniciar las gestiones para que cada uno pudiera volver a su país. Al cabo de una semana, Marion y Steve, aterrizaban en el aeropuerto londinense, donde, sus hijos, avisados por la policía, les estaban esperando. INESPERADAS

    ¿hasta cuándo pueden durar las nubes en el cerebro?

    RECUERDOS DE UNA VIDA DE TRABAJO

    SIEMPRE QUEDA TODO POR HACER, PUES LO HECHO ANTERIORMENTE, HECHO ESTA.

    LUGARES Y HECHOS QUE SORPRENDEN

    UN CAMBIO IMPORTANTE

    LUGARES QUE ATRAPAN AL VISITANTE

    cuando se viaja, siempre se aprende y se aprecia algo nuevo.

    HAY MUCHAS FORMAS DE SER FELIZ

  • si hubiera justicia, también habría paz
    Me encanta, muy romántico.
    Muy bueno, cuando lo lees, te llega el sentimiento
    Muy bien expresado, saldrás adelante, nunca te desanimes
    ¡vaya final inesperado! muy bien construido. Enhorabuena!
    curioso relato, mes gusta.
    ¡muy buen relato! enhorabuena
    me gusta ese romanticismo.
    un bonito poema, se nota hecho con sentimiento. Un saludo.
    muy romántico, es bonito un reencuentro así
    buen relato, me gusta y te entiendo, porque yo tambien vivo las mañanas así.
    muy original, no te falta imaginación.
    Muy bueno, suele ocurrir................
    de acuerdo, es así la mayoría de las veces.
    Escribe tus comentarios...deprimente..........
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